Biblioteca de Referencias

Herencia Cristiana

 

 

Los Orígenes Paganos del Mito de Cristo

 

Por Juan G. Jackson (publicada originalmente en 1941)

Parte Dos: El Mito de Cristo

 

El triunfo de la doctrina de la evolución ha reconciliado a los cristianos más cultos con el mito de  Adán. Mientras que la realidad histórica de Jesús, sin embargo, es hoy extensamente cuestionada, incluso los defensores más liberales de la fe se encuentran en una posición muy incómoda, al ser presionados por fundamentalistas como así también por los ultra-racionalistas. Después de negar al Cristo teológico, la apología cristiana liberal descubre, con mucha  desilusión, que prácticamente no se sabe nada sobre el Jesús histórico. Nuestras principales fuentes de información referentes a Jesús/Cristo son las supuestamente genuinas Epístolas Paulinas y las referencias sobre Jesús en escritos judíos y paganos, pero la mayoría de éstas son de autenticidad extremadamente dudosa.

 

 Hay un pasaje muy famoso en el libro Las Antigüedades de los Judíos, por Flavius Jesephus,(1) quien hace referencia a Jesús, pero esto es generalmente considerado un plagio hasta por los eruditos cristianos. El pasaje no es mencionado por ninguna escritura cristiana antes de Eusebio, durante los primeros años del siglo IV.

 Cornelio Tacitus, el historiador Romano, en su célebre escrito llamado Anales,(2) hace referencia  al Incendio de Roma en el año 64 D.C y a la persecución sufrida por los cristianos por parte de Nerón. Tacitus los describe como una  "vasta multitud" y dice que éste culto fue fundado por Cristus, esa misma persona quien fuera castigada como un criminal por el Procurador Poncio Pilatos. Eusebio(3) hizo una lista con referencias Judías y Paganas sobre el Cristianismo, pero Tacitus en ningún momento lo menciona a él. De hecho, el pasaje no fue citado al menos por ninguna escritura Cristiana antes del siglo XV. Plinio el joven, que era procónsul de Betania, le escribió una carta al emperador romano Trajano (a principios del siglo II), en la cual le señaló que en su tierra existía un grupo de personas que se congregaban ciertos dias antes del amanecer y proferían cánticos a Cristo como a un dios. No hay evidencia que éste Cristo era el Jesús de los Evangelios. El emperador Adrián en una carta que le envió al cónsul Serviano 134 D.C., afirma que los adoradores del dios del sol Serapis en Egipto, eran cristianos y que éstos fieles del dios del sol se proclamaron a sí mismo como los "Obispos de Cristo." La adoración a Serapis fue importada a Egipto desde Pontus, una provincia que limitaba con Betania. Los Cristianos mencionados por Plinio el joven(4) eran todos probablemente, fieles de  Serapis.

 

Suetonio(5) en su obra "La Vida de Claudio" relata que Claudio condujo a los judíos, quienes instigados por Cristas permanecían constantemente alborotados para romper con Roma. "Esto se dice que pudo haber ocurrido cerca de quince años después de la crucifixión de Jesús. Cristas no podria haber sido a quien popularmente conocemos como Jesucristo. Filo, el eminente filósofo e historiador Judío, era un contemporáneo de Cristo, pero no hace ninguna mención referente a Jesús. Filo desarrolló la doctrina del Logos y aunque según la teología cristiana Jesús Cristo era el Logo, él no estaba enterado de esa identidad. Justo de Tiberio, natural de Galilea, escribió una historia que cubría todo el período en el cual se dice Cristo vivio, pero en ningún momento menciona o relata el nombre del Cristo. El escrito de Justo está hoy en día en su totalidad malogrado, pero en definitiva fue leído por Photius, un Obispo Cristiano y erudito, de Constantinopla del siglo IX. Dice Photius: "Justo no hace ni la menor mención sobre el aspecto de Cristo, de qué cosas le sucedieron o como fueron realizados sus maravillosos trabajos(6). La escasa información referente al Salvador Cristiano es precisamente hecha por el Sr. Roberto Keable en su obra, “El Gran Galileo” expresando lo siguiente:

 

“Ningún hombre sabe lo suficiente como para poder escribir una biografía sobre los primeros años de la vida Jesús. En efecto nadie sabe ni lo suficiente como para poder poner un aviso fúnebre sobre este gran hombre en el diario Times. Y si fuéramos a considerar datos históricos no se podrían llegar a escribir tres oraciones. Aun más, si los diarios hubieran existido y si un aviso fúnebre se hubiera publicado en el año de su muerte, los editores no hubiera encontrado ni su nombre.  Pocos periodos de la era antigua están tan bien documentados como  el período de Augusto y de Tiberio. Pero ningún contemporáneo conocía de su existencia. Incluso una generación después solo encontramos una supuesta cita de Josefus,  una referencia cuestionable en Suetonius y la mención de un nombre que pueda ser el suyo de Tacitus. Esto es todo. Su primera mención en cualquier documento que haya sobrevivido, secular o religioso ocurre veinte años después.

 

 Las supuestamente genuinas Epístolas Paulinas, del Nuevo Testamento, son Romanos, 1 y 2 Corintio, y Galatas. Las otras cartas atribuidas a San Pablo se creen como falsas. Las Epístolas genuinas fueron escritas alrededor de los años 52 y 64 de nuestra era.

 

Los datos sobre el origen de los cuatro Evangelios fueron estimados de la siguiente manera: Marcos del año 70 al 100, Lucas  alrededor del año 100; Mateo entre el 100 y el 110; Juan, en algún momento entre el 100 y el 160. Todas éstas historias Evangélicas poseen  ciertas inexactitudes y contradicciones muy obvias, sobre todos si se leen con gran discernimiento e imparcialidad. En Mateo 2:1, nos dicen que Jesús Cristo nació "en los días de Heródes". Pero en Lucas 2:2 se dice que el niño Cristo vio la luz por primera vez cuando Cirano era el gobernador de Siria." Hay aquí una discrepancia por lo menos de diez años, porque Herodes murió en el año 4 antes del supuesto nacimiento de Cristo., mientras que Cirano, o Quirano, como se lo conocen en la historia romana, no se convirtió en el gobernador de Siria hasta el año 7 de nuestra era. Según el Dr. Giles en su “Expedientes Hebreos y  Cristianos”: "No tenemos ninguna pista, que haga referencia al día, o época del año, o más aún en que año, Cristo haya nacido."  Mateo 1:6-16 enumera veintiocho generaciones desde David hasta Jesús mientras que Lucas 3:23-38 tabula cuarenta y tres. Según Juan, Jesús visitó Jerusalén por lo menos cuatro veces, pero los evangelios sinópticos (Marcos, Lucas y Mateo) nos asegura que él viajó a esa ciudad solamente una vez. En cuanto a la magnitud del ministerio de Jesús la opinión de evangelios sinópticos dice un año, pero Juan afirma que fueron tres años. Según los evangelios sinópticos, llegamos a la conclusión que el Salvador realizó sus obras principalmente en Galilea, pero Juan nos informa que fue en Judea el lugar principal donde Cristo cumple su ministerio.

 

La crucifixión también es incierta. Una historia fija la hora a las nueve de la mañana(7) (la tercera hora), mientras otra historia dice que ocurre a la sexta hora(8) (al mediodía). Se alega que Jesús predijo que pasaría tres días y tres noches en la tumba, pero en las historias sinópticas del evento, como según se dice que ocurrió, el tiempo se dice que fue un día y dos noches, es decir, un día y medio.

 

Si investigamos en cuanto a quién visitó primero la tumba, notamos cuatro respuestas diferentes. Juan dice una mujer; Mateo, dos mujeres; Marcos, tres mujeres y Lucas, una cantidad imprecisa de mujeres. Cuando se pregunta que mujer halló la tumba, nosotros recibimos otra vez cuatro respuestas. Mateo afirma que ellos vieron a un ángel, mientras que Marcos asegura que fue un hombre joven. Según Lucas, las mujeres vieron a dos hombres. Y según Juan dice que vieron a dos ángeles. Estas mujeres también vieron a Jesús si creemos en la cita de Mateo (capítulo 28), Si le damos crédito (capítulo 24), las mujeres no vieron a Jesús. Tampoco hay unanimidad con respecto al número exacto de días que llevó la resurrección y la ascensión. El tiempo transcurrido fue solamente un día si seguimos a Lucas; y por lo menos diez días si tomamos los escritos de Juan. El “Libro de los Actos”, prolonga a éste período en cuarenta días. Puesto que el Evangelio según Lucas y el Libro de los Actos, se dicen que, pudieron haber sido escritos por el mismo autor, estas discrepancias son realmente desconcertantes. Según la Santa Escritura, Jesús el Cristo terminó su peregrinaje terrenal ascendiendo al cielo. El lugar exacto de su ascenso es aparentemente desconocido. El ascenso ocurrió en Jerusalén si Marcos escribió correctamente. No es así pues si Lucas dice la verdad, porque él  dice que estaba en Betania cuando ocurre. Los actos(1:12) dan al Monte de los Olivos como la escena del acontecimiento trascendental. Obsérvese que Mateo y Juan no hacen ninguna mención referente a la ascensión del Cristo Jesús, que ocurre en el “Sporium Addendum” de Marcos (los últimos doce versos, que no están en el manuscrito original) ni tampoco la versión de Lucas en los “Códigos Sinácticos”, un manuscrito del siglo cuatro que actualmente se encuentra en el Museo Británico. Los escritores de los Evangelios nos dan tres opiniones sobre la naturaleza de Jesús. Marcos lo ve como el hijo del Hombre. Mateo y Lucas lo adoran como como el Hijo de Dios, y Juan los considera el mismísimo Dios.

 

Consideremos los paralelos paganos y así los evangelios podrían llegar a ser revelados. Seamos como niños y viajemos en el tiempo hacia aquella época.

 

Supóngase que Ud. es un niño y está viviendo en Roma hace 1940 años atrás, unos años antes del supuesto nacimiento de Jesús. Una semana antes del 25 de Diciembre todo el mundo se encuentra preparando una gran fiesta, como se hace hoy en día en Europa. Para aquellos romanos el 25 de Diciembre era el cumpleaños del sol (el día del equinoccio). Ellos escribían esta fecha en letras de oro en el calendario. Cada año en esa época el sol nace una vez mas y es cuando va poniendo fin a la oscuridad invernal y va menguando el invierno. Se realiza una gran fiesta con muñecos y presentes para todo el mundo, y el mejor día para todos sería el 25 de diciembre. Ellos le contarían a Ud. que estas fiestas son milenarias, mucho antes de que se escuchara sobre un tal Cristo….  

 

A las afueras de Roma existe un Templo subterráneo dedicado al Dios Persa Mitra, a media noche en el primer minuto de todos los  25 de Diciembre se podrá ver en el templo todo tipo de velas, Sacerdotes luciendo prendas blancas en el Altar, y niños encendiendo inciensos, todo esto tan exactamente como se podría ver en una Iglesia Católica esa misma fecha y a la misma hora, es decir un 25 de diciembre a la medianoche. Y todos los fieles adoradores del Dios Mitra le dirían a Ud. que Mitra fue un muy buen Dios quien vino de los cielos y se reencarnó como hombre y que lavó y salvó del pecado a toda la humanidad y que él nació en un “oscuro” pesebre o establo justo un 25 de diciembre… 

 

Luego supóngase que le pregunta a alguien donde los Egipcios que viven en Roma tienen sus Templos.  A ellos también los hubiera encontrado celebrando el nacimiento de su dios salvador Horus quien naciera de una virgen en un establo el día 25 de diciembre. En el templo encontraría una figura del dios infante Horus en un pesebre y una imagen de su madre la Virgen Isis, de la misma manera que la Iglesia Romana instala un establo o una pequeña cueva con un infante Jesús y una imagen de su madre la Virgen Maria.

 

Luego iría a un Templo Griego y los hallaría junto a la figura de su dios salvador en un pesebre o en un establo. Y si hubiera ido a las viviendas de los gladiadores o prisioneros de guerra de la Alemania, Ud. hubiera hallado a estos también de fiesta, y ellos les hubieran explicado que el 25 de Diciembre (o medio invierno) en toda Europa era la fiesta de Yule o la Rueda, que significaba que el sol había cumplido su ciclo como una rueda y que volvería una vez mas para redimir a los hombres  del infierno del invierno al paraíso del verano. (10)

 

 

 Rereferencias

 

  1. Flavius Josephus (ca A.D. 37–A.D. 100), Jewish historian, The Works of Flavius Josephus: Comprising the Antiquities of he Jews; A History of the Jewish Wars; and Life of Flavius Josephus, written by himself, 2 vols. Trans. William Whiston (Philadelphia: Jas. B. Smith & Co., 1859).
  2. Cornelius Tacitus (ca 56—ca 120), Roman historians Annals, trans. Arthur Murphy (London; Jones & Co., 1830).
  3. Eusebius (ca 260—ca 339), theologian and church historian, bishop of Caesarea, Eccliesiastical History, trans. C. F. Cruse (London: George Bell & Sons, 1874).
  4. Gaius Plinius Caecilius Secundus [Pliny the ] Younger (A.D. 61 [or 62]–ca A.D. 113) "Letters to the Emperor Trajan," Letters of The Younger Pliny, 2 vols. (1978 reprint; Philadelphia: R. West).
  5. G. Suetonius Tranquillus (ca A.D. 69–after 122), Roman biographer and historian, Lives of the First Caesars (reprint 1976; New York: AMS Press, 1970).
  6. Photius (ca 820–891), patriarch of Constantinople (858–876 and 878–886), Codices.
  7. Mark 15:25.
  8. Luke 23:44.
  9. Matthew 12:40.
  10. Bishop William Montgomery Brown, Science and History for Girls and Boys (Galion, OH: The Bradford-Brown Educational Company, 1932), pp. 138–139.f

 

 
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Ultima Actualizacion Agosto 10, 2001
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